La crisis también pasa factura a la celebración de la festividad en recuerdo de los difuntos, ya que los gastos en flores y ataúdes se han reducido este año un 20 por ciento.En cuanto a las flores que estos días adornan los camposantos, la gente opta por comprar aquellas variedades más económicas como los clásicos crisantemos, ya que los claveles alcanzan precios más elevados.