Churros y porras, ¡Qué sanos!... si son buenos

2014-09-05 18

Madrid, 05 sep (efesalud.com). La endocrina Pilar Martín Vaquero, de la Clínica d-médical, nos abre el apetito vídeobloguero después de las vacaciones de verano con unos "ricos y saludables churros y porras", un alimento "beneficioso para la salud", como ya demostrara el catedrático Francisco Grande Covián, fallecido en 1995, quien enfocó su investigación al área de la nutrición y de la bioquímica.

"La masa de los churros se compone de harina de trigo, agua y sal; igual que el pan, aunque la harina de los churros y de las porras es más gruesa, con más proteínas. La gran diferencia está en el método de elaboración: los churros se fríen, mientras que el pan se hornea", explica la doctora.

La masa de las porras, que se deja reposar más tiempo, es la misma, pero con más cantidad de harina, a la que se añade un poco de bicarbonato, para que esponje.

Y en el aceite está la clave. "Si utilizamos buenos aceites vegetales, de oliva o girasol, -aclara- y la fritura se efectúa a altas temperaturas, sin recalentar, el churro solo se recubre con algo de aceite y no absorbe tanta grasa".

La especialista en diabetes compara el churro con otros alimentos de composición similar y elaborados a base harinas de trigo refinadas, como el cruasán, las clásicas galletas maría o los "modernos" cereales del desayuno, sin coberturas.

"Los 100 gramos de churros salen muy bien parados en cuanto a calorías: 310 por 444, 482 y 388 respectivamente. También es menor la ingesta de hidratos de carbono y de azúcares simples, que se absorben rápidamente en el organismo, salvo que espolvoreemos el 'jeringo' con azúcar refinado después de la fritura", detalla.

En cuanto a las proteínas, esenciales para la vida, los churros salen ganando: cada 100 gramos de producto, 20 gr. de proteína frente a una horquilla de 5 a 7 de los otros alimentos comparados.

Las grasas, si el churro está bien elaborado, no superan los 8 gramos, por los 22 del cruasán o los 19 de las galletas maría. "En este caso, los cereales tienen muy pocas grasas y cero de colesterol, como los churros", especifica Pilar Martín.

Los churros y las porras, en consecuencia, "no son buenos por lo que tienen, sino por lo que no tienen -dice-. No tienen nada de colesterol, nada de grasas saturadas, muy pocos azúcares refinados, bastante fibra, ningún colorante o conservante".

Para la doctora Martín Vaquero "no son tan malos", como se suele opinar, por lo que recomienda un desayuno, merienda o tentempié con "total tranquilidad nutricional" a base de churros o de porras bien elaborados.

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